jueves, 23 de febrero de 2017

Los Guías de turismo y su función

Balcón del palacio Torre Tagle, Lima, Perú. 

Los Guías de turismo y su función: 
Una perspectiva transversal


                         “La perfecta visita guiada no se basa en saber, sino en pensar.”
Sara Manzanares Rubio


“Si se ama el objeto que se interpreta y se ama a las personas que vienen a disfrutar del mismo, no es necesario aprender nada de memoria. Si se ama el objeto, no solo se han tomado las molestias para comprenderlo hasta los límites de la capacidad propia, sino que, además, se puede extraer su especial belleza de entre la riqueza general propia de la belleza de la vida. ”
Freeman Tilden

Todos, o casi todos, hemos quedado agradecidos al menos una vez, al ser guiados por un sitio monumental o natural, al sentirnos estimulados, impactados y hasta sobrecogidos por nuestro guía. Las resonancias de esa experiencia permanecerán toda la vida. Ese propósito debiera orientar el quehacer cotidiano del Guía: estimular, inquietar, sorprender al auditorio. ¿Qué circunstancias son determinantes para que la experiencia de un recorrido sea inolvidable? A través de ésta y las siguientes publicaciones advertiremos y reflexionaremos sobre  múltiples aspectos que creemos útiles para lograrlo, pues pensamos que la práctica de un buen guiado debiera estar sometida a la continua evaluación de sus fines, a una reveladora discusión sobre sus métodos,  a una saludable y permanente revisión.

¿Qué significa ser Guía y cómo se define su vocación? ¿Qué herramientas debe poseer para concretar un buen desempeño? Y, sobre todo, en la actualidad con múltiples accesos a la información, ¿qué condiciones consolidan su labor y la hacen insustituible? Éstas serán, entre otras preguntas, el punto de partida para nuestras reflexiones, que estarán dirigidas y dedicadas especialmente a los Guías, —cicerones, intérpretes y comunicadores del patrimonio— a los especialistas en turismo, y a su público. Nuestras propuestas, no tienen el ánimo de ser concluyentes,  sino el de abrir la discusión que permita llegar a mejores horizontes. Así mismo, deseamos centrar nuestra atención en evidenciar las expectativas frente al trabajo del Guía, es decir, advertir qué espera el público, las instituciones y sobre todo, qué espera la sociedad y cómo se beneficia con su tarea.

Un Guía es una persona especializada en interpretar el patrimonio, es el puente o el vínculo entre el patrimonio y el público, de ahí su rol imprescindible. Para hacerlo, deberá elaborar un guión que busque comunicar su esencia[i]. Tiene que, como señala Tilden, revelar el alma de las cosas (76). Sin embargo, se ha confundido Guiar con describir o reseñar monumentos en un recorrido, de manera mecánica y rutinaria, con un guión fosilizado que no le dice nada a nadie. No, la función primordial del Guía es interpretar los valores patrimoniales con creatividad, compromiso y afecto. Cumplir con esta función primordial es un desafío ineludible para todo buen Guía.

Para formarse como Guía es necesario tener vocación por conocer, —esa saludable curiosidad y asombro frente a todo— que implica tener una indispensable inquietud y disposición para conocer: cuestionarse, preguntarse, emprender una búsqueda permanente. Unida a ello, debiera de haber una férrea voluntad de investigar y permanecer pendiente de nuevos estudios que enriquezcan, complementen o permitan nuevas perspectivas del patrimonio; por último, resulta indispensable asimilar y analizar; integrar, relacionar y consolidar lo que se conoce, para crear puentes entre ese conocimiento y el público, es decir, interpretar. Es preciso recordar, no obstante, que el objetivo principal de la interpretación del patrimonio es la provocación[ii] y no la instrucción, (Tilden, 67) por lo tanto será preciso extraer la información más certera que los receptores requieran.

 A continuación, se precisa una acción clave: saber comunicar. Y comunicar no solo significa  usar la palabra, también es el énfasis y la modulación de la voz, el gesto corporal, la expresión facial. Porque las estrategias comunicativas —verbales o no verbales—de un Guía, fortalecerán o perjudicarán radicalmente su trabajo. Desde luego, elaborar el discurso o guión es esencial; por lo tanto, y para concretar una comunicación óptima, debiera prepararse y estructurarse con esmero, y dirigirse a las condiciones del auditorio y anclarse en sus intereses; debiera estar centrado en comunicar saberes significativos, adecuados a las expectativas y experiencias de los receptores.

Por último, y no menos importante: un Guía intérprete debe sentir entusiasmo y pasión por guiar, una pasión que implica tener un compromiso afectivo con el bien y su comunicación, cualquiera que sea. Un Guía Intérprete debe sentir amor por el patrimonio, por el objeto, esa movilización de emociones será clave para su logro comunicativo. No se trata de una propuesta  retórica, es más bien una sugerencia desafiante: exponer el núcleo del campo afectivo al público será siempre un reto, es exponer-se, pero es imprescindible, hay que entender que antes que nada  la comunicación del patrimonio es una comunicación de afectos.  

Referencias:
Manzanares Rubio, Sara. “¿Las visitas guiadas matan la creatividad?”  Revisado en la red,  el 12 de diciembre de 2016. https://museogogreen.com/2012/06/25/las-visitas-guiadas-matan-la-creatividad/
Memdoza Ontiveros, Martha; Umbral Martínez, María Elena y Arévalo Moreno, Marla. “La interpretación del patrimonio, una herramienta para el profesional en turismo. “ En El periplo sustentable, N 20, UNAM, Junio, 2011. Revisado en la red, el 12 de diciembre de 2016.
Tilden, Freeman. La interpretación de nuestro patrimonio. Carolina del Norte: University of North Carolina Press y Asociación para la interpretación del Patrimonio, 2015.



[i] Entendemos por La esencia del patrimonio a un conjunto de saberes imprescindibles para su comprensión. Se trata de nociones cuya complejidad no está relacionada con un saber o una praxis exclusivamente académica sino también de carácter emocional.

[ii] La provocación, siguiendo a Tilden, tiene que ver con las habilidades que desarrolle el intérprete del patrimonio para sembrar en su público una serie de sensaciones que lo lleven al deseo de conocer y relacionar, agregamos que también la provocación significaría la incorporación del patrimonio: hacerlo suyo, en tanto identificación y sensibilización con los mecanismos para su protección. Es preciso puntualizar la importante relación entre patrimonio e identidad.



                                          Plaza de Santa Ana en los Barrios Altos, Lima, Perú.
                                           Fotografía: Pablo Solórzano.